Guardamar

LA AMENAZA DE LAS DUNAS DE GUARDAMAR

Dunas de Guardamar. A través de los años, el rio Segura, durante las crecidas, transporta ingentes toneladas de tierra y sedimento que finálmente deposita en el mar, las corrientes y las olas, poco a poco y después de muchos años hacen que los devuelva a la orilla y gracias al viento comience la formación de pequeños monticulos o dunas. A finales del siglo XIX, circunstancias climatológicas realmente adversas hacen que estas dunas crezcan y avancen a una velocidad desconocida hasta la fecha y que pusieran en peligro de extinción el pueblo de Guardamar, año tras año arruinaba cosechas, sepultaba sus hortalizas, sus cultivos, incluso amenazaba con enterrar el pueblo de Guardamar. 
En 1892 el presidente del consejo forestal D. José Jordana y Morena junto al ingeniero de montes D.Francisco Mira, realizan la primera inspección de las dunas de Guardamar  preocupados ante el inusual y peligroso avance de las arenas. No seria hasta 1896 cuando se encarga la redacción del proyecto al  ingeniero de montes Francisco Mira i Botella  el arduo trabajo de fijar y parar el avance de las dunas. El 2 de diciembre de 1897 es aprobado por Real Orden el Proyecto de Defensa y Repoblación de las Dunas de Guardamar.

RICARDO CODORNIU Y STÁRTICO

francisco mira y las dunas de guardamar
ingeniero Ricardo Codorniú

Ricardo Codorniu y Stártico, ingeniero forestal, tambien conocido como el “Apóstol del árbol”, considerado uno de los pioneros de la educación ambiental, a su defensa de los bosques y del movimiento conservacionista.

LLevó a cabo los trabajos de repoblación forestal en la Sierra de Espuña (Murcia) utilizando criterios ecológicos y sostenibles, fue uno de los primeros ecologistas de España y Europa cuando nadie hablaba de estos conceptos. Según se cuenta, la plantación se realizó a lomos de mula y partiendo de viveros preparados sobre el terreno, utilizando semilla de planta local; para sitios inaccesibles disparaban piñones con escopeta, repoblando en total unas 5000 ha. La repoblación duró 12 años, y en los 20 años siguientes el paisaje de esta Sierra cambió radicalmente, por lo que en 1931 se declaraba Sitio de Interés Nacional.

Fué fundador de la Sociedad Española de Amigos del Árbol y de la Revista España Forestal, e intervino en la elaboración del Real Decreto que instauraba oficialmente la Fiesta del Árbol en España en 1904 ( tenía como objetivo proteger y defender el arbolado tanto agrícola como forestal, así como las aves insectívoras.

Su interés por la divulgación de las ideas ecologistas era tal, que  ya en aquella época, diseñaba carteles, organizaba e impartia conferencias y proyectaba  audiovisuales. Su obra se compone de más de un centenar de libros y trabajos sobre ecología y temas forestales.

Llegó a ser máximo responsable de la Dirección Hidrográfica-Forestal del Segura, jefe de Repoblaciones Forestales y del Servicio Hidrográfico-Forestal del Ministerio de Fomento.Toda esta intensa labor a favor de la Naturaleza seria reconocida con valiosas condecoraciones como la Gran Cruz de Isabel la Católica, la Cruz del Mérito Agrícola, y la Encomienda de Alfonso XII entre otras.

En los días de fuertes vientos de Levante, se hacia totalmente imposible cruzar las calles del pueblo. Los vientos lo envolvían todo con una especie de niebla de arena finísima que cegaba los ojos, y obligaba a los vecinos a recluirse en las casas,  cerrando puertas y ventanas  hasta que cesara el viento.

JULIO DE 1900

En Julio de 1900 comienzan las obras, bajo la dirección de Francisco Mira y la supervisión de Ricardo Codorniú, el primer reto al que tienen que enfrentarse es el  de poner freno al avance de las dunas, trabajos que comienzan  en la  margen derecha del rio Segura.

margen derecho del rio Segura

los tres ingenieros de montes en el rio segura

COMIENZO DE LOS TRABAJOS EN LAS DUNAS DE GUARDAMAR

Lo primero que había que hacer era crear obstáculos  o barreras que impidieran el movimiento de las arenas, para ello se utilizó un novedoso método de tablestacado para crear una formación artificial y conseguir con ello formar una duna litoral que sirviera de barrera natural a las arenas que constantemente eran empujadas por el viento y el mar.
A medida que estas estacas se iban cubriendo, se iban levantando por medio de unas palancas utilizada por dos operarios, repitiendo esta operación una y otra vez hasta lograr la altura deseada.
Viendo que los agricultores de las huertas amenazadas utilizaban cañizo, creando pequeños montículos a modo de cortavientos y que aquella técnica parecía que daba buen resultado, en la última valla de la duna litoral, en lugar de utilizar tablestaca, se optó por utilizar cañizo, para ensayar su idoneidad, comparar materiales y ver la diferencia de costo.

clavando estacas en las dunas de guardamar
tablestacado dunas guardamar
creación dunas guardamar

El elevado gasto de las vallas de madera, unido al esfuerzo que suponía tener que ir elevando madera a madera, antes de que se enterrasen demasiado, les llevó a cambiar de técnica y sustituir las empalizadas de madera por vallas de caña, que lógicamente quedaban enterradas, abaratando costes y agilizando los trabajos. Los cañizos se formaban de unos 80 cm. de ancho, por unos 3 m. de largo, que es aproximadamente la longitud de las cañas que se usaban, y colocándolos horizontalmente, sujetos a tablestacas de madera de 1’50 m. de largo y otro de 5 x 3 cm. de grueso, distanciados a 3 metros entre si,  una vez cubierta de arena, se volvía a repetir la misma operación colocando otra valla de cañizos encima de la anterior,  aprovechando las tablestacas  que eran levantadas para poder seguir utilizándose como medio de fijación.  El coste del metro  de valla de madera era de 4’27 pesetas, mientras que el de cañizo tan solo de 0’40 pesetas.

protección de las dunas de guardamar
barrera de cañizo contra dunas de guardamar

Cinco años después de haber comenzado la colocación del tablestacado, la duna litoral había alcanzado los tres metros de altura con una progresión de 70 cm por año, de esta forma se consiguió formar una duna litoral a lo largo de la costa que sirviera de freno a su avance, después de esto quedaba fijar la arena que había llegado a tapar a lo largo de toda la costa una franja de 400 m de ancho, llena de cultivos y más de 30 casas

viñas enterradas por las dunas de guardamar
higueras enterradas por las dunas de guardamar
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LA INVASIÓN DE LAS DUNAS

Con el fin de evitar la invasión de las arenas en el pueblo, y hasta que se llegase a él con los trabajos de fijación, se colocó en el límite de las arenas un tablestacado similar al colocado en la playa, dejando una anchura de unos 60 metros entre la valla y el pueblo, pero debido a lo suelta que estaba allí la arena y a la fuerza que el viento ejercía sobre las tablas, estas terminaban cayendo irremediablemente una y otra vez siendo enterradas por la arena.
Ante esta situación se volvió a recurrir al cañizo, creando vallas como las usadas en la duna litoral,´pero esta vez de forma vertical, de 3 metros de alta, ligeramente separadas entre sí, y fuertemente atirantados con alambre para evitar que fuesen vencidos por la arena, de esta forma, el viento pasaba entre las cañas y servía de freno a las arenas. Gracias a este sistema, se consiguió proteger una zona veinte veces mayor que la altura del cañizo colocado.

vallas de cañizo en guardamar